El mes de noviembre, como decía en mi entrada anterior, es un mes para los niños y quiero pararme, en esta entrada a reflexionar sobre otro punto importante: el acoso escolar.
Pese a que existen protocolos y parece que todo el mundo conoce e identifica el bullying, a la hora de la verdad, creo que no estamos protegiendo ni ayudando a los niños. En muchos casos, se activa el protocolo tarde mal y nunca se aplica. Los niños acaban cambiándose de centro. En otros casos se hace caso omiso o se pospone hasta final de curso, porque «yo estoy de paso en este centro y no me voy a meter en ese jardín». En otros casos se aplica incorrectamente o se entiende mal lo que es el acoso.
Cuando un niño pide ayuda, debemos escucharle. Desde el nacimiento deberíamos trabajar con ellos aspectos importantes como la gestión emocional, el autoconocimiento, el respeto a uno mismo, la tolerancia, la empatía, la calma.
Deberíamos trabajar con el niño que lo sufre y con el que lo realiza, porque también tiene un problema y necesita que le ayudemos.
En el campo del maltrato infantil, siempre recomendaré a Vanesa Ramajo, con quien yo he aprendido mucho al respecto. Una gran comunicadora, que aporta ejemplos muy claros y ayuda a pensar en cómo se aborda esta temática.
Cuando obligamos a los niños a dar besos a su abuela, simplemente porque es su abuela, aunque el niño no quiera. Cuando les obligamos a aguantar despiertos, aunque necesiten dormir, simplemente porque los adultos quieren tomarse el vermut. Cuando les dejamos llorando sin atenderles ni escucharlos. En todas esas situaciones el mensaje que les estamos transmitiendo es “no me importas, harás lo que los adultos te digan”. Y es un mensaje muy peligroso.
En la primera situación, les enseñamos que no les respetamos y su cuerpo no es suyo. Peligro: consentir un abuso sexual, porque podría venir de un adulto conocido (como en la mayoría de casos) y mis padres me habrán enseñado que yo solo acato órdenes.
En la segunda situación, les enseñamos a resignarse. “Tu opinión ni tus necesidades me importan”. Les haremos creer que no son válidos, que deben obedecer pase lo que pase. Es posible que en el futuro acepten los maltratos y los normalicen.
En el tercer caso, les enseñamos que el mundo es incierto. No tienes control sobre él.
Recomiendo la lectura del libro “los hijos que fuimos, los padres que somos”. Con un enfoque abierto, dispuesto a mejorar, a criar a nuestros hijos desde un nuevo enfoque. Desde un mayor conocimiento de nosotros mismos.
Aunque hayamos tenido una buena infancia, con padres que nos cuidaron y atendieron, siempre hay ideas que ayudan a mejorar.
Durante la maternidad, muchas veces te surgen dudas, te sientes sola, te sientes “mala madre” o perdida o insegura. Haz tribu. Hay muchas mujeres a tu alrededor para ayudarte. Incluso puedes tener la suerte de coincidir con algún hombre bueno.
No quiero dejar la entrada de hoy, por el día en el que estamos para recordaros a todas aquellas mujeres que habéis salido recientemente de una situación de maltrato psicológico, que os mantengáis alerta. Habéis caído en las redes de un manipulador. Intentará llegar a vosotras en momentos que sabe podéis ser más vulnerables. Si el sistema os ha fallado y habéis quedado atadas a ese monstruo por vuestros hijos, limitaos a escribir lo mínimo posible, no entréis en juicios de valor ni esperéis comprensión (ni de él ni de vuestro entorno, en muchas ocasiones). Manteneos fuertes. Dad solo información objetiva. Aceptar y recordad que no va a cambiar.
En momentos de flaqueza tras una ruptura, nuestra mente nos juega malas pasadas y trae recuerdos bonitos o en las situaciones complicadas (el niño enferma o enfermas tú, o ambos) echas de menos tener un apoyo. NO ES ÉL. NO CAIGÁIS EN SUS MENTIRAS DE NUEVO.
Recordad algo SIEMPRE HAY ALGUIEN QUE TE AYUDA. SI ESE HOMBRE NO FUESE UN MONSTRUO NO OS HABRÍAIS MARCHADO CON VUESTROS HIJOS. RECORDAD TODAS LAS LÁGRIMAS, TODOS LOS MOMENTOS VIOLENTOS Y CÓMO OS CAMBIÓ A PEOR, A VOSOTRAS Y A VUESTRAS VIDAS. HAY MUCHAS PERSONAS A VUESTRO LADO LUCHANDO POR UN MUNDO MEJOR. APOYÁOS EN QUIENES OS QUIEREN DE VERDAD, TAL Y COMO SOIS, NO A SU ANTOJO Y MANIPULACIÓN. MUCHA FUERZA COMPAÑERAS. SOMOS TRIBU. SOIS LIBRES. SOIS ÚNICAS. PODÉIS EMPEZAR DE NUEVO. PODÉIS VOLVER A SER FELICES. Un abrazote luchadoras, valientes.
