Como todos los finales, empieza una nueva etapa.
El verano está llegando a su fin. Esos días de trasnochar, sin rutinas, de cambio, de planes improvisados, de visitas y caras nuevas, de abuso de pantallas quizás…
Toca el comienzo de curso. Con la ilusión de comprar la nueva agenda y poner el horario. Con la pereza de entrar en la rutina (bendita rutina, que tanta paz nos da en el día a día).
Esta semana es aconsejable que todos vayamos ya acostándonos a la hora que nos tocará levantarnos durante el curso. Ir anticipando a los peques y a los chicos que cambian de etapa cuál será su nuevo centro de estudios.
A veces el cambio de Educación Primaria a Secundaria les da un poco de miedo. Hablad con ellos. Aprovechad esos momentos de paseo tranquilo, de estar tumbados en la cama o de estar sentados en el sofá, esos momentos donde no te miras cara a cara y surgen las mejores conversaciones, las más sinceras y naturales. Cuando empiezan a hablar y a compartir sus inquietudes.
Compartid y aprovechad esa ilusión de los más pequeños por pasar al colegio de “los mayores”.
Acompañadles, escuchadles y disfrutad cada instante. Los buenos y los regulares, porque de todo se aprende. Ser madre, ser padre, ser tutor/a, es un proceso continuo de aprendizaje mutuo. Aprendes a leer las necesidades del otro, cada vez mejor, a pedir disculpas, a valorar lo realmente importante y a alegrarte incondicionalmente por cada logro. Aunque a ratos o a días acabes agotado. Incongruente, deseando que se duerma y después echando de menos el bullicio en tanto silencio.
Empezad a rodar poco a poco. Si se mancha en el último momento antes de salir, hay que relativizarlo (en el instante te llevan los demonios, pero tened en cuenta que algunos de ellos llevan toda la mañana esperando que llegue el momento de ir, ha sido sin querer).
Mucho ánimo a todos con la vuelta al cole 😉Y al trabajo, que muchas veces los padres lo llevan peor. ¡A por otro nuevo año escolar!
