Comienza el otoño

Seguimos adelante.

Septiembre es un mes de comienzo y de final, y también un mes donde se recuerda el suicidio.

Hoy día de la salud mental, creo que es importante revisar qué factores pueden estar influyendo en nuestro bienestar emocional.

Cada vez somos más las familias que criamos solas, las personas que vivimos solas. Cada vez vivimos más «rápido» y cada vez nos exigen más «encontrarnos bien».

Vivimos rodeados de frases de azucarillo «si lo crees, lo creas», «todo es aprendizaje», «todo es posible»,…, de imágenes sesgadas o falsas, de supuestas «vidas perfectas» y de exigencia basada en datos poco realista. No es cierto, esas frases hacen mucho daño. Igual que reducir todo a «el cortisol está elevado». Puede ser un factor, pero si tus condiciones de vida no acompañan, por mucho que pretendas estar alegre, va a ser tremendamente complicado. Si tienes un trabajo precario o desempleo, si tienes un problema grave de salud, si no tienes acceso a una vivienda digna, si tienes personas a tu cargo… Hay muchos factores que suman a una dificultad.

Estamos viviendo una crisis en la vivienda y, nos guste o no, la Constitución Española no considera el derecho a la vivienda un derecho fundamental. Afecta. Claro que afecta. Que una persona trabajadora no sea capaz con su sueldo de llegar a fin de mes y vivir dignamente, debería hacernos pensar.

Que una persona enferma no pueda acceder a los recursos sanitarios, porque la lista de espera en salud (incluida la mental obviamente) es de más de 6 meses, debería hacernos pensar.

Que los psicólogos nos peleemos entre nosotros en lugar de intentar mejorar y ampliar recursos, debería hacernos pensar.

Que las personas, incluso los niños, sean cada vez más crueles y menos empáticos, debería hacernos pensar.

¿Qué queremos conseguir? ¿Hacia dónde queremos avanzar?

Una de las herramientas más importantes a enseñar a nuestros hijos es el pensamiento crítico. Infórmate en distintas fuentes, preocúpate en validar la fuente, ¿quién lo dice?, ¿en qué datos se basa?, ¿qué información omite?, ¿es replicable, alguien más obtuvo esos resultados?, ¿hay resultados contrarios? Enseñémosles valores, básicos: respeto, empatía. Dejemos de mirar las pantallas para mirar a los otros. Pongamos cuidado en qué decimos y cómo lo decimos. Miremos a la persona que tenemos enfrente en lugar de la pantalla por un momento, como en el vídeo que adjunto. Preguntemos a nuestro vecino qué tal se encuentra. En lugar de empujar a quien va despacio, bajemos nosotros un poco el ritmo. Probemos alguna vez, antes de «saltar», castigar y dar «sermones» o consejos no pedidos, ponernos en los zapatos del otro. Igual no estamos viendo la película completa.

Pensemos qué nos está llevando a que el suicidio sea la primera causa de muerte. Pensemos en el aumento de muertes en los jóvenes. ¿De dónde viene tanto sufrimiento que alguien prefiere terminar con su vida porque esa desesperanza no le permite ver más opciones?

A ver si la caída de las hojas y los días de lluvia nos invitan a parar un poco, mirar con más cariño las situaciones y actuar con más calma.

¿Y si la persona que tengo enfrente es la persona que necesito para encontrar la respuesta? 😉